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Linux no es para nenas lloronas

Soy lo que se podría considerar un usuario “avanzado” de sistemas operativos. Vengo de la pantalla negra con letras verdes, que luego se hicieron de color “ambar” para pasar finalmente a ser “blancas”.

Conozco lo que es un .bat, como se hace y para que sirve (o servía en su momento).

Me sorprendí cuando en una feria vi por primera vez sistema operativo gráfico y pagué a un amigo para que me consiga una copia pirata en “disquetes”. (si, lo admito, soy un delincuente del copyright)

Ese sistema era la versión 3.x del famoso Microsoft Windows (creo que hoy no necesita presentación) y me había impactado su wallpaper “chess”
CHESS

Entiendan que no era común ver cosas en 3D, en una pantalla donde el poder de procesamiento apenas permitia unos generosos 16 colores para los bolsillos abultados que podían llegar a comprar un sistema con estas caracteristicas. Los otros mortales debíamos conformarnos con una tarjeta Hércules
(el agresivo precio de esta tarjeta eran $ 500 dols, saquen cuenta que se compran con ese dinero hoy)

Esta introducción la escribo para que entiendan que puedo hablar con conocimiento de causa. No nací viendo interfaces en 3D, millones de colores y procesos gigantescos que se resuelven en milésimas de segundo. Estoy acostumbrado a que a veces las cosas no funcionen, funcionen a media y tarden en procesarse. Esto quizás me da una ventaja sobre las generaciones actuales mal acostumbradas a la fragilidad digital que les regalan las nuevas tecnologías y que cuando algo no funciona bien quedan paralizados, frustrados o simplemente estallan en llanto.

Te mando un pdf en 3 partes porque la computadora me lo graba con ese peso (3 páginas, 150 megas, un PDF para lectura en pantalla, WTF!!!). Gente que nunca tuvo que meter un libro en un disquete de 3,5 con una capacidad de 1,44 MB (SI, había que mandar a la imprenta un libro en un disquete, no es una leyenda urbana)

En estos últimos meses tuve que instalar decenas de veces distintas distribuciones de Linux para un proyecto que estamos realizando en la Universidad donde trabajo y volví a pensar en los tiempos donde los SO no eran para nenas chillonas.

Gracias a muchos esfuerzos de las comunidades de desarrolladores de Software Libre, grupos, fundaciones y hasta empresas comerciales como Canonical Ltd. o RedHat Inc. la experiencia en Linux mejoró considerablemente. Como dirían los de Ubuntu, ahora podemos hablar de un sistema operativo para “humanos” (poniendo una vara de normalidad solo superada por los geeks y nerds que pasan al rango de androides antropomorfos)

De todas maneras, aún con estas excelentes mejoras, puedo asegurar que Linux no es para cualquiera. Ampliando un poco puedo decir que el Software Libre no es para cualquiera. Es para aquellos que tengan un verdadero interés por tener el control sobre lo que instalan en sus equipos, sobre lo que manejan, sobre lo que personalizan. Para aquellos que tengan un espíritu explorador. Para los que estén convencidos que la opción “facil” no es una opción, es simplemente la puerta que otro te abre para que pases sin preguntar a donde.

Para los que creen que hay vida y sabores más allá de las hamburguesas de cadena, y que todavía podemos plantar y comer algo que no se venda procesado dentro de un paquete con una bonita etiqueta.

Los demás pueden seguir creyendo en las publicidades, el mkt y que el mundo dentro de la matrix es hermoso.

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